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Hay alternativas para todos los públicos y como nunca antes se cruzan el turismo vip con el tradicional.

El primer indicio del buen verano que se venía fue el 31 de diciembre. La noche de Año Nuevo, 50 mil personas presenciaron el show de fuegos artificiales a orillas del lago San Roque, en Villa Carlos Paz. Después, ahí nomás, tuvo lugar el aluvión turístico inicial: 470 mil autos pagaron peaje en las rutas de Córdoba los primeros días de enero. Desde entonces, el crecimiento fue incesante. Hoy, según datos oficiales, la ocupación supera el 80% en toda la provincia (10% más que hace un año). Pero los números, por más positivos que parezcan, no alcanzan para ilustrar lo que se ve: como nunca antes, Carlos Paz y las sierras lograron reunir una interesante mixtura de turistas de todos los niveles económicos. En Córdoba, lo vip y lo popular parecen ir de la mano, y las claves son tres: precios hasta un 50% más bajos que en la Costa Atlántica, diversidad de alternativas y, finalmente, naturaleza y paz. […]

Pero la gran clave son los precios. Comparados con Pinamar y Mar del Plata, parecen de otro verano.  En Carlos Paz se consiguen alojamientos a $200 el día por persona. La entrada a un boliche cuesta entre $50 y $80. Un lomo completo con papas cuesta $60. Una gasesosa chica, $18. Una cerveza de litro entre $35 y $40. Estacionar cuesta entre $3,50 y $15 la hora.

Se estila no reservar. “Ahora los visitantes negociar el precio y contratar apenas llegan”, explican desde la Secretaría de Turismo de Carlos Paz. “Elijo venir con mi familia porque acá puedo disfrutar el día del río y a la noche salir a cenar o ir al teatro. Pero ojo, no todas las noches”, contó, mesurado, Gustavo Olleras, un santafesino que arribó el 2 de enero. Hizo el comentario en un restaurante céntrico. En el mismo momento, a metros suyo, los responsables del local armaban un espacio vip para recibir famosos. El ejemplo es ilustrativo: muestra que Carlos Paz y las sierras, todo se cruza con todo.

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