El Valle de las Sierras Chicas tiene un atractivo particular y es que concentra algunas de las principales estancias jesuíticas de Sudamérica, incluidas por la Unesco en su preciado listado de Patrimonios de la Humanidad. Entre ellas se destaca la Capilla de Candonga, levantada en el siglo XVIII como parte del complejo de la Estancia Santa Gertrudis: su silueta blanca recortada contra las sierras es una clásica postal cordobesa y gracias a su ubicación es posible recorrerla desde todos los ángulos.
También es sorprendente la Estancia Santa Catalina (dejando atrás Ascochinga), un conjunto de grandes dimensiones formado por iglesia, cementerio, noviciado y talleres. La fachada de la construcción está muy bien conservada y es el único sitio del conjunto de la estancia que puede visitarse. El último punto es Capilla del Monte, que –carente de aerosillas y cruces en los cerros, todo un distintivo de la región– goza de la “única calle techada de América latina”, un centro comercial lleno de negocios y bares. Poco queda de los asentamientos comechingones, sin duda, en esta original iniciativa.
Hacia el sur de la capital cordobesa se encuentra uno de los valles los más desarrollados turísticamente en toda la provincia. Gira en torno a Villa Carlos Paz, conocida como la “Mar del Plata” cordobesa, ya que concentra un turismo numeroso y entusiasta durante todo el verano, incluyendo su promocionada temporada de teatro. En verano, el agua es la gran protagonista: las orillas del lago San Roque y el río San Antonio ofrecen balnearios para elegir y se practican todo tipo de deportes náuticos. Los guías habilitados por Parques Nacionales llevan a los visitantes hasta los mejores lugares para el avistaje de cóndores.
Hacia la zona de traslasierra el principal centro turístico es Mina Clavero, enmarcado por montañas y surcado de arroyos, en un terreno que lo hace propicio para el turismo de aventura. Es un buen lugar para hacer base rumbo a la reserva del Parque Natural Chancaní, que conserva unas 5000 hectáreas de bosque chaqueño con quebrachos y algarrobos. En esta reserva viven pecaríes, gatos monteses, perdices montaraces, el pájaro carpintero negro y la boa de las vizcacheras: naturalmente, es un lugar ideal para el avistaje de fauna, con un poco de paciencia y con ayuda de los guardaparques, encargados de informar a los visitantes sobre las características del lugar.
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Complejo Valle de Piedra
Achancaray 24, Embalse
(03571) 485 076
Córdoba Argentina